Historia de la Parroquia de San Isidro de Posmarcos
Presamarcos o Prestamarcos, la más antigua de la Tribus Celtas de la que se tiene conocimiento.
Los Presamarcos poblaban las tierras de la península del Barbanza, límite boreal de la Ría de Arosa y meridional de la Ría de Noya, entre el Ulla y el Tambre no ofrece la más pequeña duda, de que la Tribu en cuestión debía asentarse tierra adentro por los montes de Confurco hasta los dominios de los Nerios allá por tierras del Cabo de Finisterre y del trecho hasta no distinguirse a la margen izquierda del Tambre y a la derecha del Sar, hasta los dominios de los Cilenos que poblaban las tierras de Caldas de Reyes, la Estrada y el Valle del Deza.
En Barbanza, y como recuerdo de sus antiguos pobladores, existe una feligresía que figura en el Mapa de Galicia de Fontán con el nombre de Postmarcos, y se observa designada Postmarcos en los estratos de actas del concilio de Lugo del 569, y Pistomarcos en el Cronicón Iriense.
La Croa, poblado Celta del Siglo V- II A.d C.
Asentado en el Olimpo Celta de la Sierra del Barbanza, perteneciente al lugar de San Isidoro de Postmarcos, ayuntamiento de A Pobra do Caramiñal.
Poblado bien defendido y fortificado aprovechando el alto del Monte de la Croa, linda por el norte y por el este con el río Lérez y por el sur y el este por las praderas que forman las tierras de labranza de Santo Isidoro y el Pumadiño, sitios que los celtas utilizaban para realizar sus actividades de agricultura y ganadería.
Se cree que los Celtas desembarcaron en la Dársena de A Pobra do Caramiñal (en donde realizaban sus faenas de pesca) y fueron subiendo por la desembocadura del Río Lérez desde el lugar de los Raposiños, la Crocha, Batán, Rego da Orta, Río do Crego, la Caniza, Agro do Río, y asentaron en la Croa.
La caza la realizaban en la Sierra del Barbanza, en Zonas tales como el Chan de Po, Pedra da Mo, Salgueiro, Pedregal, Laxe Negra, Sete Fontes, Canteira da Ponte, Cova das Perdices, O Pouso, A Portela, Carboeiro, Chan da Recosta, Canle da Estivada, etc…
Leyenda
Cuenta la leyenda que este poblado estaba gobernado por un rey con absoluto poder sobre su numerosa familia y muy mal carácter sobre sus súbditos. Este rey tenía una hija muy hermosa pretendida por varios nobles tanto de este poblado como de otros de la zona de Ribeira, Baroña de Porto de Son, Boiro, etc…
Esta hija sin embargo estaba enamorada de un esclavo campesino, cosa que llegó al conocimiento de su padre ordenando el sacrificio del Campesino en el alto del Monte como culto a los Dioses Mercurio, Apolo, Vulcano y Minerva.
Ella totalmente abatida y desconsolada muere de amor y pena por la perdida de su ser amado.
El padre como castigo por su desobediencia mandó arrojar sus restos al río, de esta manera al no ser enterrado con los ritos de su pueblo, desde entonces su alma pena entre los restos del poblado.
Los Dioses se enojaron y castigaron al Rey con la destrucción de su pueblo, tras numerosas luchas y la destrucción total engullido por la montaña.
Cuentan los más viejos del lugar que en las noches de luna llena a media noche el río se detiene para escuchar los lloros de la princesa, que las noches de mucho calor, apaga la sed de su pequeña garganta en la fuente VELEIRA, y endulza su amargura con miel de la ALVARIZA situada a pocos metros del lugar.
También dicen que durante las noches su enamorado pena por los campos próximos a los que trabajaba a menudo, llorando de pena y dolor en busca de su amada.